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Actualidad

Ataque sistemático a los pueblos originarios que luchan por sus derechos

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Desde Plataforma 2012 repudiamos la brutal golpiza por parte de una patota a los jóvenes Abelardo Díaz, hijo del cacique de la comunidad qom de La Primavera Félix Díaz, y Carlos Sosa.


No es la primera vez que atacan a Félix Díaz. Con un estilo típicamente mafioso, el gobierno de Insfrán y sus socios pretenden paralizar sus justos reclamos con actos criminales sobre su familia. Hace pocos meses fue asesinado su sobrino Juan Manuel Asijak, de 16 años, también en Formosa. Ya el año pasado había sido agredido su hijo Abelardo. 
A las agresiones violentas se le suman acciones contra la población de la comunidad y su cacique que incluyen pintadas, declaraciones públicas de funcionarios intentando sembrar el desprestigio, instrumentación de pastores evangélicos apoyados por el gobierno provincial.

Vale la pena recordar la maniobra realizada por el gobierno nacional para desalojar a los qom en 2011, durante el acampe en la Avenida 9 de Julio de la Ciudad de Buenos Aires. Con ello se intentó impedir la visibilización de sus demandas y el despliegue de manifestaciones de solidaridad. 

La represión directa y la represión tercerizada contra los pueblos originarios adquirió en los últimos años una dimensión alarmante a cuyo repudio deberían sumarse las instituciones públicas, los medios de comunicación y la población en su conjunto.
Desde asesinatos directos por parte de las fuerzas de seguridad y de los terratenientes, como en el caso de Roberto López, en oportunidad de la  represión a La Primavera en noviembre de 2010, hasta “extraños” accidentes de tránsito, hoy llega a casi dos decenas el número de muertes de miembros de las comunidades originarias en distintos lugares del país, especialmente en el norte. 
Tanto el gobierno nacional, como los provinciales, recurren a la extorsión y la cooptación, contracara complementaria de la represión con el solo fin de defender los intereses de los poderosos. Asumiéndose paradójicamente como paladines de los derechos humanos, el poder político encubre estos hechos de los que es directa o indirectamente responsable con un hipócrita manto de silencio. 
Parecería que la sombra de la llamada campaña del desierto, reaparece bajo nuevas formas, pero con los mismos objetivos: el despojo de las tierras de los pueblos indígenas y el intento de impedir que se extienda la rebeldía en defensa de sus legítimos derechos ancestrales. 
Desde Plataforma 2012 expresamos nuestra solidaridad con las comunidades originarias, que defienden sus derechos a la tierra y a su propia cultura a pesar del acoso sistemático del poder. Y sumamos nuestra voz a todas las que expresan su repudio al cobarde atentado.

Mayo de 2013